Marcas de juguetes: Qué hacer y qué no hacer para proteger una marca de juguetes
Cuando tenía cinco años, me encantaba jugar con Legos. No porque me gustara tener modelos acabados para presumir, sino porque entonces tenía suficiente imaginación para idear aventuras para los pequeños personajes de Lego, enfrentándolos entre sí y a los elementos. Cuando tenía nueve años, salió a la venta el juego de ordenador Lego Island, que tuvo muy buenas críticas, por lo que no tuve más remedio que pedirle a mi [...].
